La danza de la Llama
El timbre sonó. Un toque distintivo, casi como una contraseña en morse que se formaba conel zumbido. Aquel era el indicador de que la limusina ya estaba estacionada y lista para salir. Solange tomó las últimas pertenencias que necesitaba antes de irse. Celular, llaves, unacartera de mano bastante grande y

